jueves, 2 de junio de 2005

El Hombre (Juan Rulfo)

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Debió llegar a eso de la una, cuando el sueño es más pesado; cuando comienzan los sueños; después del "Descansen en paz", cuando se suelta la vida en manos de la noche y cuando el cansancio del cuerpo raspa las cuerdas de la desconfianza y las rompe.

Pedro Páramo (Juan Rulfo)

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Entonces oyó el llanto. Eso lo despertó: un llanto suave, delgado, que quizá por delgado pudo traspasar la maraña del sueño, llegando hasta el lugar donde anidan los sobresaltos.

martes, 1 de marzo de 2005

El camino de los ingleses (Antonio Soler)

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Y luego su olor en las sábanas en mitad de la noche, persiguiendo en la yema de sus dedos el rastro de ella, desgastando los restos del olor a fuerza de aspirarlos.

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Así iban transcurriendo las semanas del verano, con los paseos y las manos pasando sobre las hojas venenosas de las adelfas, los besos en las esquinas y el amor furtivo, con la promesa de los versos y los sueños imposibles. Aplazando siempre la conquista del mundo para mañana.

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Y los pétalos de su juventud adornaron para siempre la alfombra de adoquines viejos y asfalto cuarteado de aquel barrio. Pero eso fue mucho tiempo después, cuando aquel verano de nuestras vidas quedó perdido para siempre y nosotros no fuimos más que un eco de nombres a los que era difícil ponerles cara.

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Pensé que quizá pueda llegarse a lo más hondo de uno mismo describiendo aquello que nuestros ojos han visto en vez de ese otro terreno, pantanoso y siempre alumbrado de claroscuros y penumbra, en el que vive nuestro corazón. También nuestro pensamiento. Pensé que somos el paisaje por el que transcurren nuestras vidas, poco más.

lunes, 21 de febrero de 2005

Memorias de mis putas tristes (Gabriel García Márquez)

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La verdad es que los primeros cambios son tan lentos que apenas si se notan, y uno sigue viéndose desde dentro como había sido siempre, pero los otros lo advierten desde fuera.

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[…] la ví por casualidad inclinada en el lavadero y con una pollera tan corta que dejaba al descubierto sus corvas suculentas. Presa de una fiebre irresistible se la levanté por detrás, le bajé las mutandas hasta las rodillas y la embestí en reversa. Ay, señor, dijo ella, con un quejido lúgubre, eso no se hizo para entrar sino para salir.

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[…] así como los hechos reales se olvidan, también algunos que nunca fueron pueden estar en los recuerdos como si hubieran sido.

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La edad no es la que uno tiene sino la que uno siente.

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El sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor.

domingo, 2 de enero de 2005

El muchacho persa (Mary Renault)

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Hay que vivir como si fuera para siempre y como si se pudiera morir en cualquier momento. Siempre las dos cosas a la vez.

sábado, 11 de diciembre de 2004

La novia de Matisse (Manuel Vicent)

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Existe una regla de oro que este hombre a su edad ya había aprendido: si una mujer te toca al hablarte es que se abre un camino, si una mujer no te toca jamás debes perder toda esperanza de poseerla.

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-"Según la ciencia su mujer no tiene ninguna razón para estar viva, pero la vida es una razón suficiente para seguir vivo."

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Piense que la muerte y la vida nunca llegan a encontrarse. Mientras usted esté viva la muerte no llegará y cuando llegue usted ya se habrá ido.

lunes, 1 de noviembre de 2004

El alienista (Caleb Carr)

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…las respuestas que uno da a las preguntas cruciales de la vida nunca son realmente espontáneas sino la personificación de años de experiencia contextual, de creación de modelos en la vida de cada uno que finalmente crecen hasta dominar nuestra conducta.