martes, 21 de marzo de 2006

El anillo (Jorge Molist)

- 160 -

Creía que la vida transcurría viajando hacia Ítaca. La Ítaca de cada uno; que la vida está en el camino, no en la llegada. El último puerto es la muerte.

- 279 -

"Cuando salgas hacia Ítaca, pide que el camino sea largo, no apresures tu viaje, que dure muchos años, y cuando atraques en la isla, ya viejo, y docto por lo aprendido en el camino, no esperes que Ítaca te enriquezca. Ítaca te ha dado el viaje, y aunque la encuentres pobre, no te ha engañado y así, ya sabio, sabrán lo que significan las Ítacas" (Constantin Kavafis)

- 279 -

Pasamos la vida deseaando alcanzar algo, persiguiendo sueños, creyendo que cuando tengamos eso tendremos la felicidad. Pero no es así. La existencia está en el camino, no al final. No importa cuán bello, importante, espiritual sea lo que pretendemos. La última parada es siempre la muerte. Si no sabemos ser felices, ser mejores, ser quienes queremos ser en el trayecto, tampoco encontraremos eso al final. Ésa es la razón por la que debemos disfrutar del momento. La vida está llena de tesoros que la gente persigue, son cosas que creen que les proporcionarán la dicha, pero acostumbran a ser espejismos y a veces, alcanzando su anhelado deseo, uno sólo encuentra ell vacío entre sus manos.

jueves, 23 de febrero de 2006

Elegía (Philip Roth)

- 103 -

El hombre pierde la pasión en el matrimonio y no puede vivir sin ella. La mujer es pragmática. La mujer es realista. Sí, la pasión ha desaparecido, ella es mayor y distinta a la que era, pero le basta con tener el afecto físico, tan solo estar con él en la cama, los dos abrazados. El afecto físico, la ternura, la camaradería, la intimidad… Pero él no puede aceptarlo, porque es un hombre incapaz de vivir sin la pasión.

- 120 -

La vejez es una batalla, querido, si no es con esto, entonces con lo otro. Es una batalla implacable, y precisamente cuando estás más débil y eres menos capaz de invocar tu viejo espíritu de lucha.

- 129 -

De haber sido consciente del sufrimiento mortal de cada hombre y mujer a los que había conocido durante sus años de vida profesional, de la dolorosa historia de pesar, pérdida y estoicismo de cda uno, de miedo, pánico, aislamiento y terror, de haber conocido cada cosa que les había sido arrebatada y que en otro tiempo había sido vitalmente suya, y la manera sistemática en que eran destruidos, habría tenido que permanecer junto al teléfono todo el día hasta la noche, haciendo otro centenar de llamadas por lo menos. La vejez no es una batalla; la vez es una masacre.

miércoles, 15 de febrero de 2006

Un sultán en Palermo (Tariq Ali)

- 55 -

Para que los dioses existan, basta que la gente crea en su existencia.

martes, 31 de enero de 2006

Verás el cielo abierto (Manuel Vicent)

- 20 -

Tal vez no voy a tener el valor de levantar la tapa de la quesera, con la que trato de proteger mi alma de las moscas, a no ser que la escritura desate el nudo asentado en el diafragma.

- 72 -

Los delfines duermen sólo con la mitad del cerebro. La otra mitad debe permanecer en vigía para salir a flor de agua cada cinco minutos para respirar. Es toda una lección para no morir que uno puede aplicarse.

- 80 -

¿Qué es el tiempo? Responder a esta pregunta filosófica es muy sencillo: el tiempo es cada arruga del rostro, la amargura de la sonrisa, el cansancio de la mirada, la sensación de que ya se ha vivido bastante y que hay que acabar.

- 109 -

Una ciudad deja de existir cuando en ella ya no amas a ninguna mujer.

- 124 -

Como un espejo voraz que destruyera las imágenes a medida que las reflejaba, como la vida ha hecho con mi cuerpo, también con mi alma, el tiempo ha borrado estos lugares o los ha transformado.

- 143 -

(…) más allá de cualquier ideología política siempre he considerado que esas gentes me robaron el paraíso, lo ordenaron, lo llevaron a la notaría y se lo apropiaron.

- 190 -

Aquellos compañeros de colegio tan alegres, ¿adónde habrán ido a parar?, las dulces niñas de faldas tableadas y zapatos planos, ¿en manos de qué infame mastuerzo habrán caído?, ¿cuántas de aquellas chicas que fueron las primeras en cambiar los leotardos y la falda escocesa con el imperdible por los vaqueros, en liberarse del sostén y en abrazarse a su novio en la moto, aquellas que se rebelaron contra su destino, habrán muerto sin haber conocido una pasión?, ¿en qué pesebre de la derecha comerán y abrevarán ahora, después de haber adorado el corazón de Mao o asaltado el Palacio de Invierno, aquellos muchachos que querían cambiar el mundo?

sábado, 21 de enero de 2006

Tierras de cristal (Alessandro Baricco)

- 24 -

Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva.

- 25 -

Simplemente, sin que ni un solo rasgo de su rostro se moviera, y absolutamente en silencio, empezó a llorar, de ese modo que es un modo bellísimo, el secreto de unos pocos: los que lloran sólo con los ojos, como vasos llenos hasta arriba de tristeza, impasibles hasta que aquella gota de más al final los vence y se desliza por los bordes, seguida después por otras mil, y permanecen inmóviles allí mientras les cae encima su exiguo fracaso.

- 55 -

El sexo borra pedazos de vida que uno no es capaz de imaginarse. Quizá sea estúpido, pero la gente se abraza con ese extraño furor ligeramente pánico y la vida sale de él estrujada como un papelito apretado en un puño, escondido con un gesto nervioso de temor. Un poco por azar, un poco por fortuna, desaparecen en los pliegues de esa vida apelotonada jirones de tiempo dolorosos, o cobardes, o nunca comprendidos. Así es.

- 57 -

(…) estamos aferrados al tiempo, ésa es la verdad, porque el tiempo numera los conatos de ser que somos, minuto a minuto…

- 65 -

(…) "leer" no es otra cosa que mirar fijamente un punto para no ser seducidos, y destruidos, por el incontrolable deslizarse del mundo. No se leería, nada, si no fuera por miedo. O para aplazar la tentación de un incontrolable deseo al que, se sabe, no sabremos resistirnos. (…) Un libro abierto siempre es el certificado de la presencia de un infame -los ojos clavados en aquellas líneas para no dejarse robar la mirada por el ardor del mundo -las palabras que una a una comprimen el fragor del mundo en un embudo opaco hasta hacerlo gotear en pequeñas formas de cristal que se llaman libros -la forma más refnada de batirse en retirada, ésa es la verdad. Una porquería. Pero: "dulcísima". Esto es importante y será necesario recondarlo siempre, y transmitirlo, cada vez, de enfermo a enfermo, como un secreto, el secreto, que nunca desaparezca en la renuncia de alguien, que sobreviva para siempre por lo menos en la memoria de un alma agotada, y allí resuene como un veredicto capaz de acallar a quien sea: leer es una porquería dulcísima.

- 66 -

¿Quién puede comprender nada de la dulzura si nunca ha reclinado su propia vida, la vida entera, sobre la primera línea de la primera página de un libro?

- 135 -

(…) cuando la gente te diga que te has equivocado… y tengas errores por todas partes a tus espaldas, que te la sople. Recuérdalo, que te la sople. Todas las bolas de cristal que habrás roto no eran más que la vida… ésos no son errores… es la vida… y la vida verdadera tal vez sea precisamente la que se rompe, esa vida entre cien que al final se rompe…… yo esto lo he comprendido, que el mundo está repleto de gente que va por ahí con sus pequeñas canicas en el bolsillo… sus pequeñas y tristes canicas irrompibles… así que tú, pues, no dejes nunca de soplar en tus esferas de cristal… son hermosas (…) …no abandones nunca… y si un día estallan, eso también será la vida, a su manera… una maravillosa vida.

- 148 -

(…) la vida es esencialmente incoherente y la previsibilidad de los acontecimientos un ilusorio consuelo.

- 181 -

(…) al final hay siempre un mar en el que desembocar, para cualquier río…

- 231 -

Pero cuando te entran esas ganas enloquecidas de llorar, que te estrujan entero, que no consigues detener, entonces no hay manera de balbucir ni una sola palabra, no te sale nada, todo se te vuelve para atrás, todo dentro, engullido por esos malditos sollozos, naufragado en el silencio de esas estúpidas lágrimas. Maldición. Con todo lo que uno quisiera decir… Y, en cambio, nada, no sale nada.

domingo, 18 de diciembre de 2005

¿Qué me quieres, amor? (Manuel Rivas)

- 163 -

La patria del hombre es la infancia.

- 194 -

Sabe, señor Morgan, aunque las hojas sean muchas, la raíz es sólo una.

jueves, 1 de diciembre de 2005

El péndulo de Foucault (Umberto Eco)

- 73 -

Creo que llegamos a ser lo que nuestro padre nos ha enseñado en los ratos perdidos, cuando no se preocupaba por educarnos. Nos formamos con deshechos de sabiduría.

- 596 -

(…) la suerte nos recompensaba, porque cuando se buscan conexiones se acaban encontrándose por todas partes y entre cualquier cosa, el mundo estalla en una red, un torbellino de parentescos en el que todo remite a todo, y todo explica todo…

- 791 -

Un joven Eróstrato sufre por que no sabe qué hacer para volverse famoso. Después ve una película en la que un muchacho debilucho dispara contra la estrella de la música country, y crea el acontecimiento del día. Ha encontrado la fórmula, va y dispara contra John Lennon.