jueves, 17 de enero de 2008

El cuento número trece (Dianne Setterfield)

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Sin duda, una buena historia deslumbra mucho más que un pedazo de verdad.

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La gente desaparece cuando muere. La voz, la risa, el calor de su aliento, la carne y finalmente los huesos. Todo recuerdo vivo de ella termina. Es algo terrible y natural al mismo tiempo. Sin embargo, hay individuos que se salvan de esa aniquilación, pues siguen existiendo en los libros que escribieron. Podemos volver a descubrirlos. Su humor, el tono de su voz, su estado de ánimo. A través de la palabra escrita pueden enojarte o alegrarte. Pueden consolarte, pueden desconcertarte, pueden cambairte. Y todo eso a pesar de estar muertos. Como moscas en ámbar, como cadáveres congelados en el hielo, eso que según las leyes de la naturaleza deberia desaparecer se conserva por el milagro de la tinta sobre el papel. Es una suerte de magia.

- 43 -

Con palabras precisas, cuidadosamente elegidas, me ha descrito la bella desolación que siente al terminar una novela cuyo mensaje es que el sufrimiento humano no tiene fin, que sólo queda resistir. Ma ha hablado de finales discretos que, sin embargo, permanecen más tiempo en la memoria que desenlaces más llamativos y arrebatados. Me ha explicado por qué la ambigüedad le llega más al corazón que los finales de muerte y matrimonio que yo prefiero.

- 53 -

¿Qué es lo que permite a los seres humano ver más allá del fingimiento del otro?

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Nos acostumbramos tanto a nuestros propios horrores que olvidamos el efecto que pueden tener en otras personas.

- 77 -

Es esta historia -la que me llegó en forma de insinuaciones, miradas y silencios- la que voy a vestir de palabras para usted.

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Todo el mundo tiene una historia. Es como la familia. Quizá no la conozca, quizá la haya perdido, pero así y todo existe. Puede alejarse de ella o darle la espalda, pero no puede decir que no tiene. Los mismo sucede con las historias. De modo que -concluyó- todo el mundo tiene una historia. ¿Cuándo piensa contarme la suya?

domingo, 6 de enero de 2008

El Evangelio según Jesucristo (José Saramago)

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… el pensamiento (…) es como un grueso ovillo de hilo enrollado sobre sí mismo, flojo en unos puntos, en otros apretados, hasta la sofocación y el estrangulamiento, está aquí, dentro de la cabeza, pero es imposible conocer su extensión toda, pues habría que desenrollarlo, extenderlo, y al fin medirlo, pero esto, por más que se intente o se finja intentar, parece que lo puede hacer uno mismo sin ayudas, alguien tiene que venir un día a decir por dónde se debe cortar el cordón que liga al hombre a su ombligo, atar el pensamiento a su causa.

- 93 -

Ocho días después del nacimiento, llevó José a su primogénito a la sinagoga para que lo circundasen, y allí el sacerdote cortó diestramente, con cuchillo de piedra y la habilidad de un experto, el prepucio del lloroso chiquillo, cuyo destino, del prepucio hablamos que no del niño, daría de por sí para una novela, contando a partir de este momento, en que no pasa de un pálido anillo de piel que apenas sangra, y el de su santificación gloriosa, cuando fue papa Pascual I, en el octavo siglo de nuestra era. Quien quiera verlo hoy no tiene nada más más que ir a la parroquia de Calcata, que está cerca de Viterbo, ciudad italiana donde relicariamente se muestra para edificación de creyentes empedernidos y disfrute de incrédulos curiosos.

- 95 -

Mil veces la experiencia ha demostrado, incluso en personas no particularmente dadas a la reflexión, que la mejor manera de llegar a una buena idea es ir dejando que fluya el pensamiento al sabor de sus propios azares e inclinaciones, pero vigilándolo con una atención que conviene que parezca distraída, como si estuviera pensando en otra cosa, y de repente saltauno sobre el inadvertido hallazgo como un tigre sobre la presa.

- 133 -

El sueño es su enemigo de todas la noches, con él tiene que luchar como por la propia vida y es una guerra que siempre pierde, aunque en algunos combates venza, pues infaliblemente, llega un momento en que el cuerpo agotado se entrega y adormece…

- 233 -

…bien sabido es que las evidencias de la obviedad cortan la alas al pájaro inquieto de la imaginación.

- 343 -

Pasados unos meses, una lluviosa y fría noche de invierno, un ángel entró en casa de María de Nazaret y fue como si no hubiera entrado nadie, pues la familia se quedó como estaba, sólo María se enteró de la llegada del visitante, tampoco podría haberse hecho la desentendida, dado que el ángel le dirigió directamente la palabra, y fue así, Debes saber, María, que el Señor puso su simiente mezclada con la simiente de José en la madrugada que concebiste por primera vez, y que, por consiguiente y en consecuencia, de ella, de la del Señor, no de la de tu marido, aunque legítimo, fue engendrado tu hijo Jesús. Se asombró mucho María con la noticia, cuya sustancia, felizmente, no se perdió en la alocución del ángel, y pregunto, Entonces Jesús es hijo mío y del Señor, Mujer, que falta de educación, a ver si tienes más cuidado con las jerarquías, con las precedencias, del Señor y mío tendrías que haber dicho, Del Señor y tuyo, No, del Señor y tuyo. No me confundas la cabeza, repóndeme a lo que te he preguntado, si Jesús es hijo, Hijo, lo que se dice hijo, es sólo del Señor, tú, para el caso, no pasaste de ser una madre portadora, Entonces, el Señor no me eligió, Bueno, el Señor staba sólo de paso, quien estuviera mirando lo habría notado sólo por el color del cielo, pero se dio cuenta de que tú y José erais gente robusta y saludable y entonces, si todavía recuerdas cómo estas necesidades se manifestaban, le apeteció, el resultado fue nueve meses más tarde, Jesús, Y hay certeza, lo que se dice certeza, de que fue realmente la simiente del Señor la que engendró a mi primer hijo, Bueno, la cuestión es delicada, lo que pretendes tú de mí es nada menos que una investigación de paternidad, cuando la verdad es que, en esos connubios mixtos, por muchos análisis, por muchas pruebas, por muchos recuentos de glóbulos que se hagan, la seguridad nunca es absoluta…

- 350 -

…la ocasión puede crear una necesidad, pero si la necesidad es fuerte, tendrá que ser ella la que haga la ocasión.

- 363 -

…ya se sabe que las palabras pronunciadas por el corazón no tienen lengua que las articule, las retiene un unudo en la garganta y sólo en los ojos se pueden leer.

- 492 -

Entonces comprendió Jesús que vino traído al engaño como se lleva al cordero al sacrificio, que su vida fue trazada desde el principio de los principios para morir así, y, trayéndole la memoria el río de sangre y de sufrimiento que de su lado nacerá e inundará tda la tierra, clamó al cielo abierto donde Dios sonreía, Hombres, perdonadle, porque él no sabe lo que hizo.

sábado, 15 de diciembre de 2007

La despedida (Milan Kundera)

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Los celos tienen el asombroso poder de iluminar con rayos penetrantes únicamente a uno sólo, dejando en total oscuridad a la masa de los demás hombres.

- 34 -

¡Qué puede pasarle a la gente cuando recibe diariamente, con la ayuda del despertador, un pequeño shock eléctrico! Diariamente tienen que acostumbrarse a la violencia y desacostumbrarse al goce. Créame, lo que decide el carácter de la gente son sus mañanas.

- 37 -

Seducir a una mujer, eso sabe hacerlo hasta el más tonto. Pero saber abandonarla es algo que sólo puede hacer un hombre maduro.

- 60 -

Del mismo modo en que el enamoramiento hace a la mujer de la que se está enamorado más hermosa, la angustia que produce una mujer a la que se teme hace que cada uno e us rasgos imperfectos aparezca ampliado a un tamaño desproporcionado.

- 86 -

La mayoría de la gente se mueve en un círculo idílico entre el hogar y el trabajo. Viven en un territorio seguro fuera del bien y el mal. La visión de un hombre que asesina, les horroriza sinceramente. Pero basta con que les saquen de ese territorio tranquili para que se conviertan en asesinos sin darse cuenta.

- 88 -

Te diré cuál es el descubrimiento más triste que he hecho en mi vida: las víctimas no eran nada mejores que los victimarios. Me los puedo imaginar perfectamente con los roles cambiados. Tú puedes pensar que es una excusa del hombre para quitarse la responsabilidad de encima y cargársela al Creador por haberlo hecho tal como es. Y puede que sea bueno que lo pienses. Porque llegar a la conclusión de que no hay diferencia entre el culpable y la víctima, significa "abandonar toda esperanza". Y a eso se le llama "infierno", hjita.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Malinche (Laura Esquivel)

- 110 -

Malinalli deseaba haber contado con la ligereza de las mariposas y haber migrado tiempo. Haber volado por los altos cielos, mucho más allá de las nubes, sobre ellas, desde donde no se oyeran los llantos y los lamentos, desde donde no se distinguieran los cuerpos mutilados, los ríos de sangre, el olor a muerte. Escapar antes de que sus ojos se cegaran, antes de que su corazón se congelara y su espíritu se desconectara de sus dioses.

- 122 -

Cuando la flor se abre, viene la mariposa, cuando la mariposa viene, se abre la flor

sábado, 17 de noviembre de 2007

El pintor de batallas (Arturo Pérez Reverte)

- 77 -

Somos producto, pensaría más tarde, de las reglas ocultas que determinan casualidades: desde la simetría del Universo hasta el momento en que uno cruza la sala de un museo.

- 108 -

-Por eso sabe, como yo, que cuando el desastre devuelve al hombre al caos del que procede, todo ese civilizado barniz salta en pedazos, y otra vez es lo que era, o lo que siempre ha sido: un riguroso hijo de puta.

- 117 -

Es -Gödel aparte- como los procedimientos matemáticos: poseen tal seguridad, claridad e inevitabilidad, que proporcionan alivio intelectual a quienes los conocen y manejan. Son analgésicos, diría yo. Así volvemos a un Aristóteles algo maltrecho, pero todavía útil: la comprensión, incluso el esfuerzo por comprender, nos salva. O al menos consuela, porque convierte el horror absurdo en leyes serenas.

- 124/125 -

Se agitó el pintor de batallas, pasando los dedos por los bordes de la grieta del muro, ásperos y fríos. Carne cruda, recordó de pronto, junto a huellas de un animal en la arena. El horror siempre al acecho, exigiendo diezmos y primicias, listo para degollar a Euclides con la guadaña del caos. Mariposas aleteando por todas las guerras y todas las paces. Cada momento era una mezcla de las situaciones posibles combinadas con las imposibles, de grietas previstas desde aquel primer instante a la temperatura de tres mil millones de grados Kelvin, situado entre los catorce segundos y los tres minutos después del Big Bang, inicio de una serie de casualidades precisas que crean al hombre, y lo matan. Dioses borrachos jugando al ajedrez, albures olímpicos, un meteorito errante de sólo diez kilómetros de diámetro que, golpeando la Tierra y aniquilando a todos los animales con más de veinticinco kilos de peso, despejó el camino a mamíferos entonces pequeños y temerosos que, sesenta y cinco millones de años después, terminarían siendo homo sapiens, homo ludens, homo occisor.

Una Troya previsible bajo cada foto y cada Venecia. Venerar caballos de madera con el vientre preñado de bronce, aplaudir por las calles a los maestros florentinos o quemar, con idéntico entusiasmo, sus obras en las hogueras de Savonarola.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

El mundo de los prodigios (Robertson Davies)

- 86 -

Por más sinceros que tratemos de ser en nuestros recuerdos, no podemos dejar de falsearlos en función del conocimiento que hemos adquirido con posterioridad.

- 366 -

A menudo me ha sorprendido qué bien entienden las personas acomodadas e incluso los ricos las privaciones físicas que sufren los probres sin tener ni la menor idea de cómo es la sordidez intelectual en la que viven sumidos, que es uno de los elementos causantes de sus desdichas. Se trata de una sordidez qe se lleva en el tuétano de los huesos; rara vez puede la educación hacer algo para extirparla cuando la educación es mero asunto de escolarización.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Mantícora (Robertson Davies)

- 85 -


Me han dicho que ésa no es su enfermedad, sino tan sólo un síntoma, y los síntomas no tienen curación; a lo sumo, podrán aliviarse. Las enfermedades sí pueden curar, pero sólo cuando sepamos en qué consisten, y sólo si las circunstancias nos son favorables. Entonces diminuyen los síntomas.

- 93 -

Vivir es batallar con los trasgos
enlas criptas del corazón y del cerebro.
Escribir es en cambio sentarse
y juzgarse uno mismo.

(Ibsen)

- 127 -

En efecto, recordaba la teoría platónica sobre los cuatro modos de aprehensión, y era capaz de nombrarlos: la razón, el entendimiento, la opinión y la conjetura. En cambio, la doctora von Haller, que no había estudiado en Oxford, quiso llamarlos pensamiento, sentimiento, sensación e intuición, y parecía de hecho tener uabsoluta convicción de que no era posible que un hombre racional hiciera una elección o estableciera un orden de prioridades entre las cuatro opciones, prefiriendo de manera natural la razón. Nacemos con una predisposición innata hacia una de las cuatro, y hemos de ir tirando con lo que nos sea dado.

- 193 -

Si es preciso mirar y escuchar el amor sin pasar vergüenza, hay que transmutarlo en arte, y eso es algo que yo no sé hacer…

- 222 -

La plenitud física satisface los apetitos, pero ¿agudiza la percepción?

- 233 -

Hay un momento, cuando un hombre se desnuda, en que resulta tan estúpido, que no hay nada en el mundo que pueda convertirlo en una figura dotada de un mínimo de romanticismo. Es el momento en que se queda con los calcetines y la ropa interior.

- 272 -

Un buen abogado es el alter ego de su cliente, su tarea consiste en decir lo que diría su cliente si tuviera el saber y el poder que se precisan.

- 275 -

Aseguraos de elegir aquello en lo que creéis, y sabed bien por qué creéis en ello, porque si no elegís aquello en lo que no creéis, podéis estar seguros de que alguna creencia, y seguro que no muy de fiar, os elegirá a vosotros.